Jugando con la tonalidad: Metallica en escala mayor

Dos cosas me parecen interesantes de este experimento Major Scaled que me pasa John Tones, jefazo del Focoforo y bajista de Wicked Wanda, en el que se revisan varios temas clásicos de rock cambiándoles la tonalidad:

Primero, el lógico de ese ejercicio de adaptar a la escala mayor algo que está compuesto en tonalidad menor. Es decir, que la intención, el tono y la atmósfera de cada tema muta, en algunos casos, muy radicalmente. El Nothing else matters de Metallica, sin ir más lejos, y como bien apunta Tones, parece convertirse en una canción de iglesia, casi como si estuviera más destinada al Altísimo que a la persona amada. Aquí mismo podéis escucharlo.

Otra de las cuatro canciones que hasta ahora han sufrido el experimento, el Losing my religion de R.E.M. deja asomar ciertos apuntes de optimismo un tanto chocantes con lo que nos cuenta la canción, mientras que, curiosamente, un Riders on the storm de The Doors en escala mayor no se aleja tanto del original como uno cabría esperar. La importancia del arreglo, vaya.

Pero, por otro lado, lo que más me llamado la atención es todo el aspecto psicológico del experimento. Esto es, cómo nuestra expectativa ante algo que conocemos y que de repente es manipulado enturbia completamente el resultado final de esa manipulación. Uno escucha el tema de R.E.M, y mentalmente se produce un choque entre lo que queremos escuchar y lo que realmente estamos escuchando. Independientemente de que ese resultado final nos guste o se le pueda (o no) atribuir la misma calidad que al tema original, el conflicto sensorial parece totalmente irresoluble. Vamos, que la buena es la otra, nos pongamos como nos pongamos. Y aquí ya no sé cuánto hay de importancia del arreglo o de poder de la costumbre…

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